Ya hemos sido todos los sitios donde el amor
se encuentra a veces

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por Juanjo Muñoz Knudsen

Ficino: Hola, vengo a enseñarte la forma de atrapar fantasmas con la comida. Sé que llego con esto semanas tarde, pero la interlínea me queda a unos cuatro asaltos de distancia.

Exagero, las cosas no están tan weisas, el otro día hablaba de eso con el uber, que desde hace 3 años las cosas están más tranqui, que la gente ya puede manejar de noche por algunas partes de los Guidos, o bueno, yo sí me meto a donde me digan, mi wila es de Calle Fallas, uno anda tranquilo, uno sabe con qué vibra pisa el suelo. Dicen los ubers.

¡Cómo les gusta hablar! Me sorprende, a mí que soy tan callado, pero a vos de seguro te pasa igual conmigo, las palabras nunca te han servido o interesado tanto, no las podés ver aumentar en gravedad planos inmateriales que nos rodean todo el tiempo, que siempre están ahí. Parecen posibilidades explicitadas como sugerencias, o sugerencias explicitadas como posibilidades, sobre eso no me he decidido, igual lo que digo es que te comprendo, hay mil cosas que se me escapan a mí, la hora de irme a casa cuando estoy con amigxs, las propiedades espirituales del estado gaseoso, el color azul de partes del océano. Eso solo por mencionar unas y traerte con un brazo de palabras suaves y compasivas hasta acá. Cerciorarte que que no entendás con quién hablo en este momento, ni por qué llegué con un mantel, un plato plano, un bowl, un vaso alto, una tasa de té dorada con una silueta en blanco y rosado, no es algo de qué preocuparse.


La reina de Hungría: Sacaste de una canasta pan y el aire de los cuartos densos de los que gente sale y entra constantemente y que siempre me rodea. ¿Es esa el alga fantasma que pretendés extraer de este cuerpo mío, posado como acordeón, acordonado sobre sí mismo, inclinado en un eje invisible?

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Yo, callando, dejé que me hicieras soñar con mi ciudad hecha añicos, donde rabos de zorro y colas de gato y narices curiosas que se asoman, ejercen la gravedad primaria de la muerte. Te podría decir estas cosas en este momento, pero prefiero tomar nota mentalmente, ensamblar en una carta etérea todo lo que pudo haber sido dicho. Quizás porque no creo en el bien. Quizás porque me anticipo a todas tus preguntas y de entrada te digo que no me interesan. Que mi experiencia soporta sus cargas gracias a que carece de las palabras, gracias a que no cuento con la señal de la repetición, el eco, la inercia. Seré estática pero jamás condicionada.

No diré nada de esto porque detesto tus preguntas, las sacás de tu tintero y me manchás con ellas, nos manchás a todos. Es inútil, ¿cuántas vidas habrás ya gastado en ello? En los tiempos, en los ritmos, en el carácter prearquitectónico de sus techos, de sus palabras bajas y certeras. ¿Qué te dicen a vos, esos sentidos jabonosos, fractales?

Olvídalo, no respondás nunca más. Retírate con tus platos y tus vasos y tus canciones líquidas que rejuvenecen todo aquello que no quiero que forme parte de mí. Porque me haría igual a vos, explícitamente errado, sin miedos, con una mano en el cuello de la vida y otra que se envuelve alrededor de tu propio cuello y es la misma. ¿Qué sentís? ¿Por qué así?


Ficino: ¿Qué sentís? O ¿por qué así? Callás, es claro. Te comunicás a la velocidad de la luz, cada gesto es posado sobre mi ojo, esa piel del espíritu, pero te negás a decir. Decir no es nada y ahí veo dónde de nuevo los astros son lo que nos tienen en el lugar exacto, en casas opuestas. Yo tampoco creo en las palabras, por eso las arranco del aire y las desmenuzo, algunas las destrozo y dejo sus sentidos aislados amargarse en el piso. No son parte de algo más y si no son parte de algo más no son nada, porque todo es parte de algo más.

Vi eso.

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Vi tu ojo saltar cuando dije lo anterior. Podés negar el oido y el aire, pero la luz, tu luz, no se difuminaría ni aunque lo quisieras. Y eso, en vez de querer insistir con más de mis reclamos, me recuerda por qué estoy aquí, acá, por qué comiste pan con semillas y granos, por qué tomaste agua fría con menta y mandarina, por qué presionaste ese huevo hasta hacerlo romper y escurrir entre tus dedos y por encima del plato, viendo en algún lugar de tu memoria lágrimas. Las vi, acá no podés mentir, yo también las vi.

Con el té, que es lo único que queda sobre la mesa, frente a vos, entre tus dos manos, cada una más poderosa que la otra, siempre.

De tus labios, a tu lengua, al punto más sensible de tu boca, por tu garganta, por todos los órganos que como ramitas se conectan a tu centro. Por tus entrañas, por los túneles húmedos y ténues, por los sitios olvidados por el oído. Hasta llegar al último punto de tu cuerpo, donde se traza una frontera inmensa, inviolable. En el momento en el que ese recorrido se cumpla y vos, bajo tu propia y toda soberana atribución de decisión, veás lo innegable y en un instante noble, te desprenderás de todos esos fantasmas que a día de hoy alimentás, malcriás, sanás.

Luego de ese punto ya no hay nada de esto. Yo no estoy ni la reina de Hungría.

Es tu facultad, de nadie más, vivir.

Las condiciones sobre cómo eso ocurra se verán afectadas por todo aquello que tu presente te ofrezca: un maletín,

la fobia a las focas,

ser bruja y no querer sanar

las flores,

los tallos,

una abuela que te llama pajarita

desde que tenés memoria.


 

El origen del ballet

una lectura de

la vida ya superó a la escritura

de Tilsa Otta

editado por Juan Malasuerte

. . . . . . . . . . .ilustración x Lini. . . . . . .. .

. . . . . . . . . . .ilustración x Lini. . . . . . .. .

Lo primero que escribí en prosa fue un fanfiction de Harry Potter sobre él empezando a salir con Cho Chang y todo saliéndoles bien. A Harry le habían firmado la hoja de permisos e irían juntos al pueblito cerca de Hogwarts, Harry no iba quedado en Pociones y nadie malo maltripearía su cita y así. Voldemort estaría muy largo, peleando una guerra con unos aliados inventados, un deux, oh mi deux, ex machina, dándonos calma fracturada.

Antes de eso había escrito poemas para maestras que me gustaban, pero ahora la forma y los límites de los géneros resulta algo solo teórico que al momento de la ejecución se cae constantemente. A veces todavía escribo poemas, no son para nadie, ni sobre nadie. Son como ecos muy sutiles de cosas que alguien en un pasado próximo sintió, muy muy cerca mío. “Quiero conocerte/ Como tus músculos faciales / te conocen”. Ese se llama El origen del ballet y trata sobre lo involuntario que ser tiene y lo lindo y bueno de eso. O eso se podría decir que es. En el archivo donde está ése también están estas líneas aisladas, sujetas a nada, parte de todo. “Hoy me hice una mascarilla // también confundí algo muy frío // con muy caliente”. El archivo se llama Breve luto por todo lo que he deseado. Es el título de otro texto dentro de ese .doc.

Según el yo de hace unas semanas, todo lo que se ha deseado y por lo que se experimenta(rá) un breve luto es
la disolución de la separación.

Creo que ese texto habla de la ilusión o el teatro que se monta entre personas que voluntariamente se encaminan a sentir el amor. La intención de los rituales es repetir eventos sagrados, puntos claves de nuestra o alguna historia. Las personas cada vez que realizan un ritual invocan hacia ellos lo acontecido en dicho momento, eventos que están por encima de la historia. Los griegos llamaban a estos acontecimientos míticos Arjé(i). Y esa arjé, la arjé que reconozco en el amor habla de la disolución de la separación, puede sonar budista pero más que eso hay una narrativa, creo, de caída del paraíso del autoreconocimiento, de la autoaceptación, y dónde, en este reencuentro imaginario con el otro, vemos sanado ese rito de paso de regresar a nuestros ojos verdaderos.

Acá al final lo de ojos verdaderos me queda full sobrando, pero hay algo en eso que medio alude a lo que se puede decir al respecto. A veces es curioso, cómo de una oración a la siguiente puede seguir casi que cualquier cosa. Y no es raro, no genera una fractura trascendental de ninguna herramienta de la comunicación. Seguimos como si casi no importara el sentido posible, la capacidad de generar sentido como uno de los campos de la física. Pero bueno, para aclarar esto y saltar de nuevo a lo de arriba de las arjé, que es algo sobre lo que me gustaría aclarar más y que he leído por meses, asiendo suficiente información y conocimiento al respecto; el origen del Ballet podría ser un ejemplo de una arjé para los adoradores de la belleza. En un ritual podría recrear las características del primer niño o niña, joven ya pero todavía tan natural y libre. La música de esa escena se nos escapa, no somos versados en sus misterios, pero quizás si cerramos los ojos podamos ver una luz tenue, de una llama casi intermitente por lo débil y sentir justo ahí la breve vibración del suelo y la pulsión del cuerpo, por un instante centro del universo, dando origen al Ballet.

Nadie sabe cómo fue, es cierto. Pero todos debemos estar claros en que fue.

No he sabido por dónde empezar esta “reseña” porque desde que leí “La vida ya superó a la escritura” solo he podido escribir halagos y otras cosas buenas al respecto y creo que la sustancia verdadera de la que me gustaría escribir no yace plenamente en la gratificación inconciente que ocurre muchas veces al experimentar algo que nos sobrecoge. Igual me parece válido mencionar las cosas que anoté desde ese sitio inicial.

Cuando te gusta un chico
quieres stalkearlo por Facebook
y al entrar a su perfil descubres
Que solo existe desde que te conoció

En algunos poemas, Tilsa está esperándonos en la resolución del mismo a pesar de aparentar ser parte de la atmósfera de confusión y de un tipo privilegiado de ansiedad que es noble.

Quizás esto que anoto pueda ser parte de la “naturaleza” de la poesía per se, ese arco que se traza desde el crecimiento/trayecto emocional que (algunas veces) ocurre al leer. Pero en el trabajo de Tilsa, ella es todas las caras de ese drama, es la protagonista, es el poema, es quien lo lee. Borges decía una cosa similar sobre los sueños, donde nosotros somos cada rol: actor, teatro, espectador.

En La vida ya superó a la escritura, cada página arroja una nueva propuesta de ligereza y aire, ningún poema se siente anclado en el estilo de alguno anterior, es poesía que no pretende la memoria ni el pasado sino que prefiere que nuestra mente sea un holograma en el que proyectar las coordenadas emocionales precisas para que cada nueva página que sumemos se sienta como una gran emoción que se expande, que palpita y no un lego que se agrega a una estructura de piezas afines. En algún lugar del universo, en una luna de otra galaxia quizás, Tilsa Otra presenta un salvapantallas de los 90s como su poemario, el loop en las pantallas es perfecto y los críticos de arte publican reseñas sobre su creación utilizando las mismas palabras que se utilizaron en este párrafo para explicar la poesía de Tilsa Otta.

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No sé bien por qué, pero cuando recorro mentalmente la experiencia del amor se siente como si cada vez aconteciera el mismo rito, el mismo baile de órbitas que se entabla, un acto cambiante que pretende, prepotente e ilusamente, la disolución de la separación.

Yo creo que a su propia manera Tilsa repite Arjés íntimas que encuentran reflejo en la experiencia de los demás o que a fuerza de su calidez y originalidad toman posesión de la consola emocional de quien lo lea. Por eso puede vivir por encima de los libros y los poemas, por eso puede vivir, porque ya sabe que lo que pasa ahí, en la página, no le compete a ella sino a la vida, que ya superó a la escritura y quizá también ya pautó las Arje a través de las cuales el arte correrá.

Y esto de cierta forma también termina siendo un lugar que permite a Tilsa esconderse, que no podamos ver su imagen en el espejo y solo veamos la nuestra. No sé si hay una buena forma de cómo plantearlo, pero Tilsa limita el rango de visión del lector a la vez que lo satisface, esto genera un paisaje preciso y rico a la vez que denota un horizonte aún más lleno.


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Ahora voy a releer este texto un par de veces más. Ajustarle palabras, cambiar puntos de foco en oraciones, quitar un artículo que se vea feo, dejarlo en un estado abstracto. No dije mucho sobre las líneas aisladas del segundo párrafo, supongo que está bien. Aún así las sentí mucho, me recuerdan a un pedacito de un poema que tomé de un tuit de una amiga. El tuit de ella decía “hoy vi una abeja en la bici y me acordé de ti y cómo odiabas cuando se te acercaban”. Era sobre su amiga en Guadalajara que apareció muerta una mañana y nunca se resolvió nada del caso. Ellas solían andar en bici juntas y yo unilateralmente tomé su pequeño monumento y lo transformé en un poema sobre ella (alguna ella[ella]) alguien a quien la atención de los demás se percibía como una abeja mientras se anda en bici. Creo que así me sentí alguna vez, la abeja en la bici de alguien a quien quería. Supongo que por eso lo escribí, o bueno, por eso me pareció tan importante como para robármelo de un tuit random de una amiga en otro país fan de las bicis y de la memoria de todas las que hinchan las cifras de feminicidios en méxico y el mundo.

No sé, no sé, más cosas de la escritura: aislarme en el aire un par de segundos, reconstruir eventos para sentirme libre de decir alguna cosa más. Pero en general ir bajando revoluciones. Rascarme un hombro entre oraciones. Dejar de agregar. Permitir a palabras nuevas sumarse pero que no sean densas, que sean ideas como burbujas de jabón. Que surjan de la nada, que cuando se vayan no se extrañen. Hmm, eso podría ser algo que también englobe o más bien reconceptualice “todo lo que ha sido deseado”.

Cosas que cuando se vayan no se extrañen.

Pero detenerme mucho ahí iría en contra. Decir más, alargarlo.

Volvería a condensar este espacio. Que en realidad

ya se tiene que ir desvaneciendo. Y que

no se extrañe, porque

que ya no exista no significa

que necesariamente,

alguna vez,

sí lo hizo.

Texto por Juanjo Muñoz Knudsen

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El herido poeta mexicano

comentario sobre Saturno Milanillos,

novela de Samuel Martínez

publicada por Broken English

La poesía en México está por morir, me lo dijeron justo al llegar, hace dos años. Me tomó un par de meses percibirlo directamente y fue hasta que, comprimido entre dos terremotos, por primera vez vi los restos de la vida buscando con disimulo la justificación del suicidio. La poesía mexicana va a morir, cree que es lo único que le queda, la única opción razonable. Cabó una tumba superficial, apenas un leve surco en la tierra dónde posarse a esperar. Todos los que caminan a su alrededor la pueden ver, algunos, solamente niñxs, se acercan, se agachan y la ven a los ojos, la ven morir, sienten confusión, pero rápido sus padres lxs llaman y ellos corren a alcanzarlos en el camino.

No tiene nada que ver con industrias artísticas, estéticas reconocidas, influencia internacional, tampoco con una calidad cada vez peor (o mejor) de artistas y creadores. Yo lo que escucho es a la poesía mexicana contemplando el suicidio, sin parar, como quien recuerda a la persona que amó, casi involuntariamente. Como un reflejo, se regresa, aunque no lo queramos, a contemplar las emociones que pensar en cosas específicas nos puede generar. Ahí es donde lo escuché por primera vez, el grito primal del suicida que llama suicidio a su madre y se entrega a ella al entregarse a su nombre.

Creo que por eso la producción gráfica en esta época es tan prometedora y rica en México. Porque ellxs no rompen el hechizo del ser, no gritan su grito inconsciente. Construyen imágenes impasiblemente, que exponen un ataque o una defensa, no el pánico que ese vaivén genera a la mente. Por lo menos la mayoría sitúa sus pies en el suelo y no en los territorios desde los que sospechan que los tratados filosóficos se gestan.

Solo en la creación literaria encontraremos a alguien con quien estar de acuerdo sobre todo lo que está mal en nosotros. Nadie con quien tropecemos en nuestro día a día le llegará a la altura crítica e incisiva de forma tan satisfactoria. Por eso los textos de los autores son un río de mierda que nos lleva, si nadamos contracorriente, a sensaciones puras (que inician movimientos). Yo no juzgo esa mierda nunca, aprendo de ella, me sumerjo y empatizo con cada pedazo mal digerido de resentimiento, humillación, deseo, ternura; puedo asumir que cada formación rocosa de dolor que deba cabecear mientras braceo a través de dicho río es un esfuerzo que el autor hizo porque esa efervecencia de sufrimiento se ejecute, se procese y deje de una vez por todas nuestro sistema. Nuestro. Y es la creación literaria lo que colapsa los factores necesarios para orientar la vida de aquellos que sopesan cada movimiento de los astros frente al de cada grano de azúcar que rechaza verter en su café.

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Saturno Milanillos presenta una perspectiva ingenua respecto a lo que considera un tratado en filosofía, es vago al respecto y no ofrece ninguna propuesta propia, a la vez que el protohumano o superyo catalizado en el protagonista es definido a través de esto mismo: la sustancia del pensamiento como lo único de valor en la experiencia. Esta ambivalencia no aparente me genera la impresión de inseguridad en el autor. Esta inseguridad, la mirada a una naturaleza distinta a la de la fachada, no la veo como un “fallo” retórico, sino más bien como el preciso logro del inconsciente creativo al manifestarse a través del intento de la mente consciente. Esto luego se vuelve más manifiesto en las preguntas retórico-poéticas del autor que estimulan el ambiente de angustia y falta de certeza que se pretende posicionar a lo largo de la obra.

Supongo que esta sería una lectura estético-psicológico de una obra literaria, y puede que todo se pueda anclar a ese prisma. No obstante, la relevancia de la especulación desde este lente yace en la recuperación del discurso por parte de la literatura.

Para solidificar mi impresión de la psique vertiéndose a través de las letras de S.M. señalaré que la condición narrativa, eje de cualquier interpretación de conjuntos de símbolos de la experiencia reincidental (la que compartimos), de todo el arte está sujeta solamente a través de la relación artista y audiencia, en un periodo definible. Repito, la condición narrativa de cualquier arte está sujeta a través de la relación artista y audiencia. ¿Eso qué nos hace a nosotros, más que insectos atrapados en el ámbar de este momento? Todas las ideas de este párrafo vienen de la lectura, de esa comunión o encuentro con momentos específicos de la psique de otrxs como yo.

Da la sensación de una fuga de esa opresiva simultaneidad inmediata que el presente es para la experiencia de muchos, supongo que de ahí la obsesión de tantas psiques con la literatura como fenómeno de telepatía social. Así como ahora, la voz que aparenta ser Saturno Milanillos pretende establecer un espacio de encuentro entre sus urgencias y nuestros objetos de relevancia. Para que dicho enlace se lleve a cabo, debemos entrar voluntariamente al intercambio. La posible narración que sería el monólogo de Saturno Milanillos frente al monólogo interno de nuestra experiencia intelecto- sensitiva inmediata está determinada por un contexto, adecuado o no, para la misma. Llevamos nuestra voluntad de explorar el espacio mental de alguien más, por su parte Milanillos trae un lenguaje que a través de la estética de la precisión, mitifica una vida a cada paso que la intenta desmitificar. ¿Cómo intenta desmitificar al héroe? Profanándolo con los pensamientos del mundo de las cosas: las paranoias del autor, la experiencia mínima de socialización que reconoce, el hueco solo sensible para aquellos que, a diferencia de todxs lxs personajes narrativos, no cuentan con sentido en sus vidas.

Este héroe profano que resulta nos confunde y así como nos confunde gana fuerza de gravedad sobre nosotros. De cierta forma hay un respiro neoplatonico en “la obra acabada como objetivo de vida”. Hasta llegado ese punto Saturno Milanillos no puede morir. O eso creo que se pretende, sin alcanzar el protagonismo necesario para influir en la construcción individual. En este caso la contraposición de la tensión de la obra en sí (el tratado filosófico) frente a la intensidad de escribir una obra en sí (el desgarre del poeta mexicano).

Así que, ¿por qué el tratado en filosofía? Por qué fijarse en palabras arcaicas, conceptos demodé, la típica postura hipster. Yo creo que porque la literatura no vale nada, un libro no vale nada, un poemario no vale nada, una novela no vale nada. ¿Qué sí vale? Aquello que no existe. Aquello de lo que se habla que existió pero a la fecha no tenemos evidencias suficientemente satisfactorias. Que Heidegger, que Adorno, que Kant, que Wittgenstein. ¿Quién o qué en su cotidianidad da alguna señal de que esto alguna vez existió en el mundo? Solo es una historia en las páginas de un libro que semeja hablar de la realidad. Por eso Saturno Milanillos puede esconderse detrás de su obra y su creación, porque está prometiendo algo imposible, algo que no podremos construir, el libro necesario, el mensaje preciso.

Todo será un chapoteo de egos mientras en otras áreas más acordes con la experiencia material se lucha y se logra que nuestro delirio gane, quizás solamente, unos años más para así tener tiempo, un poco más de tiempo, y quizás por fin alcanzar ese libro preciso, ese mensaje necesario. El poeta piensa, contempla, que la civilización lo cuida como a un bebé desvalido, que no puede controlar lo que hace.

No será logrado. Igual debe despertar optimismo. Creo que esa espiral destructiva de Saturno Milanillos es un ego que muere al no poder soportar que la persona que lo contempla y recuerda, todos los días, ha mejorado siempre y cada una de sus nuevas acciones y actitudes son un monumento a lo mucho que se estuvo equivocado en otro momento. Yo agradezco porque la realidad y las impresiones sobre la misma que tuve por mis primeros 25 años no correspondan a la única experiencia posible de la realidad.

Así que, si ya no vale hacer, ni crear, pero todavía nos hallamos atrapados en su ritmo, en su inercia. ¿Cuál es la respuesta de la psique a esta realidad que se hace aparente? ¿Se matará, como al resto de sus partes, la psique mexicana?

texto por Juanjo Muñoz Knudsen


Documentos escaneados

por Alonso Segura Mora
ilustraciones originales por el autor, versión web por Lini

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Hay una foto de cuando estaba carajillo, cuando tenía dos o tres años. Estábamos mi papá, mi mamá y yo en el Parque de la Paz.

Yo estaba jugando con el primer perro que tuve, Peluquín. Andaba fuertemente uniformado de la Liga Deportiva Alajuelense.

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Se dice que Cabito me hizo liguista.

La más bella pasión impuesta.

Yo no me acuerdo del momento en que el fútbol me absorbió. Cuentan mis tatas que cualquier cosa con forma de balón, corría a patearlo. Incluyendo lámparas de restaurantes finos.

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En la escuela mejengueaba todos los recreos.

O casi todos, porque algunos iba a “la montañita” a revolcarme.

Le dábamos entre secciones. Por lo menos a partir de cuarto grado.

4A contra 4B.

El C se esperaba al segundo recreo e iba contra el ganador.

Ya en quinto grado, la trama era más intensa porque era Sele contra NO Sele.

La NO Sele era la “escuelita de fútbol”.

Los que no daban la talla para la Sele.

Igual las mejengas eran muy reñidas.

Había calidad en la escuelita.

Pero, dejándose de varas, prometía ser de la Sele.

Fue mi sueño de infancia.

Ya para el 2003, estaba en sétimo y era seleccionado del Saint Michael.

El avance fue reflejo directo de haberme metido a la Asociación Deportiva Porvenir de Desamparados.

Esa fue mi Sele en quinto y sexto grado.

En esa etapa, explotó mi pasión por el fútbol.

Por la Liga también.

La “doce” estaba muy de moda.

La “ultra” también.

Solía dibujar con marcador, el signo de los poetas del tablón, en los cuadernos y en los pupitres.

De hecho, aprendí a hacer pulseras con pabilo.

Eran rojinegras.

Emma y yo hacíamos unas con unos dijes del escudo de la Liga.

Una vez fuimos al Centro Comercial Desamparados a alquilar una película.

Apenas nos bajamos del bus, al frente del Monseñor Odio, un ultra nos agarró y nos dijo:

-Van soltando esas cintitas-.

Como mencioné, las barras bravas eran el despiche.

Y se distinguían por las cintas de tela que andaban sus integrantes.

Ojo que las nuestras eran pulseras con dijes, no cintas.

Igual las pagamos.

Bueno, las pagó Emmanuel.

Él tenía el dinero para alquilar la peli, y por estar cagado, sacó la billetera, sin que se la pidieran, y dijo:

-Agarre todo lo de la billetera, pero no se la lleve por fa. Significa mucho para mí-.

El mae asintió, y seguidamente le preguntó cuánto calzaba:

-Quítese un cacho a ver si me queda-.

No le quedó.

Todo esto mientras caminábamos en la acera, porque era menos brasa que asaltarnos detenidos.


Yo todo el rato traté de quitarme la puta pulsera, pero estaba demasiado apretada. Le dije que no podía quitármela, y me dijo que no importaba.

Emma se fue de pulsera y de harina.

Yo solo fui testigo.

El mae nos preguntó dónde vivíamos. Le dijimos que por el cruce del Maxi.

Nos devolvió los pases para el bus, y jaló.

Eso es lo más cerca que he estado de un asalto.

Por identificarme con la Liga. Con el fútbol.

Bueno, de un asalto donde el perpetrador me dirige la palabra y me hace saber sus intenciones.

Porque me han robado el celular.

Dos veces.

El mismo modus operandi.

Me sacaron el bulto de un camerino, en una cancha de fútbol.

La primera vez fue en la cancha de San Juan de Dios de Desamparados.

La segunda, en la cancha de Cristo Rey.

Hay que entender que en los campeonatos de tercera división B, de la Liga Nacional de fútbol aficionado (LINAFA), los equipos suelen ser como ese mío, un poco de pintas, la mayoría buen ride, pero con vecinos potencialmente criminales.

Esos asaltos están lejos ya.

Ya no juego fútbol once, ni compito en LINAFA.

Ahora solo juego fut 5 los miércoles en la noche, a las 9 pm, en San Rafael arriba de Desamparados.

Esos dos rojos son la base de mi economía.

Todo lo veo calculado en mejengas de fut 5.

La vez pasada me iba a comprar un pantalón, porque ya no me queda ninguno.

Costaba diez rojos.

Cinco mejengas.

Un mes y una semana de fútbol.


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Sigo sin pantalones.

Supongo que eso raya en la irresponsabilidad.

Pero podría pensar que raya en la irresponsabilidad haberme puesto un uniforme de la Liga cuando nadie tenía consciencia de lo que iba a formar en mí.


Dafen: dientes falsos

reseña de un libro de Pierre Herrera

por Juanjo Muñoz Knudsen
ilustraciones por Sofía Alvarado

I

Dafen, como palabra, antes que a una región me refiere al idioma alemán. Primero resuenan en mí sonidos como Dasein, Dresden, deutung, palabras no relevantes a la hora de discutir la construcción de un pueblo en la periferia de Hong Kong. No sé tanto sobre China, pero lo que realmente quiero decir es que hay tanto que no sé sobre China. Como si ahí existe el concepto de periferia, si esta palabra alude a algo dentro de ese maremoto de nación. A mí no. Siento que le falta un centro, un corazón para poder referirnos a una posible idea de periferia. Sería como hablar de la periferia de la Tierra, un territorio que colinda con lo que está más allá de ella misma. Quizás desde esa noción sí podamos llegar a Dafen, caminando por el margen de las fronteras, cognitivas, conceptuales, etc(eterales).

II

Perder un diente es como sacar un carro de la agencia, ocurre una depreciación automática. Me imagino en un mercado de esclavos espacial, alguna raza más opresiva y patriarcal que la nuestra expone a un Juanjo disfrazado/encadenado como la princesa Leia. El posible comprador examina a Juanjo-bikini-dorado y determina que el penúltimo molar del cuarto inferior izquierdo de su boca fue extirpado y reemplazado por una prótesis genérica, devaluando al especimen en no menos de 50 mil créditos espaciales. No me lo tomo personal, pero sí anoto para mí mismo que esta raza bifálica no sabe ni picha, a medida que soy conducido a un palacio/ovni para iniciar mis labores como manicurista interespecie.

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III

Pierre tiene buen gusto en memes o proviene de una gran escuela memera sobre la que ahora intento trazar paralelismos con Dafen, con esa cultura de hibernación cultural. Es un esfuerzo un tanto forzado, pero podría decir que el shitposting, con su vertiginosa velocidad y lo repetitivo de sus caracteres, se comporta como un lenguaje desarrollado en paralelo al idioma convenido hegemónicamente, pero desde un underground que le permite nunca desafiar directamente dicha hegemonía a la vez que la transforma, desarma y reconstruye. Similar a lo que ocurre con el trabajo y “obra” de todos aquellos que viven y están vivos en Dafen.

IV

Si yo tuviera un país daría unas antibecas artísticas, en las que el comité elegiría artistas de ego infla(ma)do y los enviaría por períodos de tres, seis o nueve meses a trabajar a Dafen. Funcionarían para disuadir a creadores, más interesados en la autoría que en el oficio, de hacerse llamar a ellos mismos artistas. ¿Que habría un tanto de persecución política y un tufillo facho en dicho asunto? Tal vez, pero prefiero soñar con un totalitarismo que agregue diversidad al inconsciente colectivo que esperar, y morir esperando, que el sueño de la razón no cree monstruos.

V

hibernación cultural

La cultura va directamente ligada a la creación y a la reproducción. La hibernación cultural vendría siendo esa cultura que reproduce la estática/lo estático. Dentro de la definición del concepto no habría criterios morales, pero desde mi parte como autor-no-hiberno-cultural, creo que hay algo de mucha honra en rehusarse a detener la creación a la misma vez que se manifiesta un explícito desinterés por proseguir/progresar el camino que está a nuestro alcance. Algo como decir: “Hmm, no, no me suena, ni quiero intentar algo distinto”, esto sin decir nada. No es casi Zen. Dafen es Zen.

VI
“Las dentaduras perfectas tienen gran demanda social”

“El museo como escaparate;

el mundo como supermercado”.

¿Habrá pensado Pierre que su diente falso evoca el fantasma de su diente original?

“Las réplicas evocan

al fantasma de las obras originales.

Evocan todo el significado que como objeto cargan

la historia de la pintura, la de su autor pintándola.

Su aura”

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¿Estará consciente Pierre de todo lo que perdió? ¿Lo estoy yo?

¿Lo estamos todos?

Ahora que lo releo, todas estas preguntas son en tono optimista. Soy mejor que cualquier versión mía que tuviera todas sus partes originales. Me prefiero. Me gusto más. Entonces en la pérdida yace un logro, como un bloque de mármol que al tener menos de su cohesión original adquiere su verdadera forma.

¿Qué gana aquel que pierde todo su brazo? (pregunta para Pierre).

VII

“Podría llamarse inspiración al hecho de inhalar

el recuerdo de un acto no vivido”

La forma en que se establecen actualmente las relaciones en el mundo, en lo que hemos definido como “el planeta tierra”, desdibuja lo aprendido sobre: 1- la cultura, 2- la creación, 3- la materialidad, 4- la vida como un periodo constante, 5- el tiempo como una flecha que atraviesa hojas, rebanada tras rebanada, quedando en el suelo del presente como momentos, el suelo del presente que solo queda almacenado en la memoria.

¿Y qué con todo eso? Poco, pero igual se siente como muchísimo en este contexto, porque el descubrirnos en algo más que no ha parado de ocurrirnos en toda nuestra vida es, a falta de una palabra que denote menos ingenuidad, un logro.

“un espejo se pasea al borde del camino, y al hacerlo refleja

lo mismo el fango de la carretera que el azul del cielo”

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Al taxista

por David Ulloa


(Feliz Feliz 2018)

xilografía: Ricardo Rodríguez Chaves

xilografía: Ricardo Rodríguez Chaves

 

20 años, 6 hombres

  • Bebé mirá lo más difícil para una persona como YO que tiene tantas cosas que decir es empezar, dame un toque.

También era difícil empezar porque estaba borrachísimo, pero eso no se lo tenía que decir, lo supo desde que me subí al carro y tardé casi 2 minutos en encontrar la ranura del cinturón.

Él estaba acostumbrado, yo ya lo había visto trabajar esa esquina donde me recogió y probablemente siempre subía ebrios. Del B8 nadie sale caminando derecho a las casi 5 de la mañana, ni yo. Eso sí, siempre salgo peinado y con un halls en la boca, sin mal aliento. Pertenezco a ese tipo de locas que protagonizan la época en la que viven.

  • Ustedes toman más que uno o qué es lo que les dan ahí.

Me hizo ese comentario mientras esperaba mi respuesta a su primera pregunta y yo resolvía el lío del cinturón. No se le borraba la sonrisa burlona pero me veía con precaución, como con miedo de que le vomitara el carro. No vomité, pero sí me sinceré.

  • Bueno, listo, amarradíximo. Entonces, ¿a qué me dedico? Pues cómo te explico, soy presentador de televisión y activista gay. Pero eso fijo ya lo sabías, me sacaron hace poco en telenoticias y ahí me viste. Y ahora me estás juzgando porque voy aquí toda borracha después de pedir respeto en televisión nacional.

Pero no mi amor, la fiesta también es un derecho que nosotros mismos como playos que somos inventamos, más bien agradezca. Además, que me desenvuelva tan bien tanto en la política como en la fiesta es lo que me hace única y lo que me está convirtiendo en un sex-symbol gay en Costa Rica

  • Yo no veo tele pa, si acaso oigo radio en el carro

  • Ay jamás. Igual en la radio también me mencionan. En fin no importa, eso es lo que hago, pero si me preguntas quién soy yo diría que soy escritora. Tengo un blog y algunos artículos publicados en revistas digitales que se han vendido muy bien. Dicen los críticos que mis historias le ponen cara a la causa homosexual. Hay una cosa muy bonita que me dijo Alfonso Chase: hacía falta una zorra que escribiera.

Y es que YO soy una zorra. ¿Para qué te voy a mentir? Le gusto a los hombres vieras, pero también tengo cerebro. Por ejemplo ahora en el B8 me quedé de ver con un mae y ahí estuvimos apretando y no sé qué, pero llegó otro que me gusta y ya le tenía puesto el ojo desde hace tiempo.

¿Has entrado al B8? Hay dos barras, una arriba y otra abajo, lo que hice fue dejar al mae abajo en la pista y le dije que subía porque arriba había menos fila para pedir. Subí y me apreté al otro mae y luego volví y le dije al del primer piso que igual estaba llenísimo.

  • Bien jugado

Era obvio que el tipo no leía ni cuando iba a cagar, pero de todas formas me sorprendía que no supiera nada sobre mí. Si trabaja los fines de semana aquí algo tuvo que haber escuchado, los playos hablan demasiado. Al menos un chisme mío que han salido montones últimamente.

- Pero sí eso es lo que amo, escribir. A veces siento que son cosas medio filosóficas, aunque el tema sea YO. Suena feo en voz alta pero lo más interesante y de lo que mejor escribo es sobre mí. Más gente debería escribir sobre mí.

Pero no creás también escribo sobre el mundo gay, tengo amigas lesbianas y amigos enclosetados por los cuales me doy cuenta de muchas cosas y luego escribo sobre eso, pero como si fuera yo ¿me explico? Cuando uno escribe muchas cosas son ligeramente mentira, es lo que uno llama una ficción. También a veces se me ocurren frases que ya había leído en otro lado, porque YO leo mucho.

Por ejemplo ahora estoy leyendo un libro de una mae que se llama Pathy Diphusa que es una estrella porno. Siento que ella y yo somos demasiado iguales y es como leer mi vida, en una parte dice que ella escribió sus historias de lo que es ser actriz porno y puso de moda ser desvergonzada y la vara, pero que ahora entonces todos esperan que esté excitada todo el tiempo y yo siento eso, ¿me explico? Como que ahora los maes me ven en serio como un símbolo sexual solo por contar mis cosas, que a veces ni son mis cosas

  • ¿Entonces usted hace porno mae?

  • Ay jamás estás loco. Aunque mmmm lo pensaría sabés. Lo que me daría miedo es que algún productor se aproveche de mí o así, esa industria es así. Yo ya viví algo parecido, porque no te conté pero así fue como entre a trabajar en tele. No haciendo porno verdad, pero por mis atributos.

Esto me lo contó el mismísimo productor del programa, o sea mi jefe. Dice que en el casting no fui la mejor pero que él presentía que yo era gay y le gusté y pues quería conmigo. Dicho y hecho me tiró los perros en la primera semana de trabajo. Nunca pasó nado obvio, primero porque en ese momento yo todavía “no era gay” y segundo porque sí era gay y el mae me parecía bastante feito. Toda perra yo.

  • Ya. ¿Mae qué lado de Desampa?

  • Es por el Porve, bueno llegando a la Villa Olímpica

  • Dos Cercas

  • No, no es Dos Cercas, bueno yo le explico cuando vamos llegando

  • Sí sí yo conozco

  • Ah ok. Hay muchas drogas por esos lados, pero vieras que yo nada he probado. Y eso que ahora que soy tan pública me han hecho mucho daño, muy melancólica me pongo a veces pero no quiero drogarme para superarlo.

Es que los playos son muy hipócritas vieras. Un día te saludan de beso y al otro día te están comiendo el culo. Rico tonto. No no pero en serio, yo no sé si vos has escuchado chismes míos, seguro sí porque como dicen estoy de moda. Espero no se crea todo lo que dicen, no soy tan mala.

Y a veces es como qué injusto porque yo soy la que pongo la cara en tele y en los periódicos y en todo lado y es por ellos, mi sueño es que en este país todos tengamos los mismos derechos y todo. La fama vieras que no me importa tanto. Ves un sex-symbol también tiene corazón

  • Mae aquí para dónde

  • Ay qué rápido llegamos, nada como manejar de madrugada. Sería en el semáforo a la derecha, en esa entrada hasta el final

  • Dos Cercas

  • Bueno se llama Urbanización La Esperanza

  • Ya

  • Mirá ya me está mandando mensajes el mae de hoy. Que descanses lindo me pone, si supiera. No le cuente

  • Serían cinco quinientos

  • Ok dejáme sacar la billetera. Qué raro no la ando aquí. A ver en el abrigo un toque. No no está. ¿Será que se cayó? Me prendés la luz porfa. Mae no, qué raro. ¡Me la robaron!

  • Entonces

  • Diay no sé no la encuentro. Ay la cédula y las tarjetas, me muero

  • Mae y ahí en la choza no tiene

  • No creo, como dos rojos

  • Y sus tatas

  • No voy a despertar a mami a esta hora para pedirle plata, me mata

  • ¿Entonces?

  • ¿Mae y si te doy los dos rojos y venís mañana por el resto? Ya sabés donde vivo

  • Mae no yo cobro completo

  • Ay mae yo salgo en tele no te voy a robar, vos sabés quién soy

  • Yo no veo tele pa. Y vea hoy ha estado bien malo, no voy a perder cinco rojos

  • Mae porfa

  • Di no mae

  • ¿No ves que me robaron? Muertas de hambre todas, ahí no vuelvo

  • Le toca pa

  • ¿Qué?

  • Mamar, símbolo sexual

No intenté huir, porque tampoco soy tan ridícula. En mi cabeza sí sonaron varios “qué hago aquí” pero los callaban los más frecuentes “en el fondo querías esto, puta”.

A pesar de las circunstancias me mantuve fiel a mi status e hice acopio de todos mis talentos. Se regó en menos de cinco minutos. No pienso describir al tipo ni relatar mi proceder con pelos y señales, era la primera vez que me violaban y los símbolos también tienen su vida privada.

¿Qué pensaría él de mí? Seguro me creyó una loca de la vida fácil y se equivoca, yo soy una activista. Le escribiré más tarde para decírselo y que de una vez me haga un servicio y nos lleve a mami y a mí al MásXMenos.

 


Oír a otra gente coger
por Juanjo Muñoz Knudsen

Ilustraciones por Ximena Aguilar 

(Xim Xim)

 
 
 

Son las 3 de la mañana y los gritos de una muchacha me despiertan. Digo muchacha, pero podría tener 45 e igual ser la que está gritando durante la madrugada de un jueves. Bueno, igual las de 45 también son muchachas.

 

Tengo una serie de pensamientos poco naturales de los minutos por los que seguí la actividad. 

 
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Los primeros que recuerdo: me duele que no haya nadie a quien pueda abrazar y que quiera venir tarde en la noche a un lugar desconocido como estos apartas a cogerme. Nadie que se juegue la posibilidad de que en vez de un Uber 4 am, voy a ser buenísimo haciendo desayuno. Tipo pinto, tortilla, aguacate hass, huevito picado. 

 

Cuando empecé a ir a terapia repetía mucho que quería a alguien que me sacara de mí mismo. That's the dream, le decía al mae mientras me quejaba de Sari o de Ta o de cualquier otra nube que sacara tiempo para hacerme sombra.

 
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Si el presidente Solís firmara un decreto para que Juanjo saliera por cadena nacional discutiendo qué implica oír a otra gente coger, diría lo siguiente:

 

Cuando empecé a ir a terapia repetía mucho que quería a alguien que me sacara de mí mismo. That's the dream, pero estaba equivocado y ahora entiendo mejor la forma en que mis palabras no mentían solo no acertaban todavía. El presente, el único lugar en el que están todas las cosas, ahí era a dónde quería que mis novias me sacaran. Sáqueme a pasear al presente, plis, me estoy volviendo loco en este no tiempo pasado-futuro me ahogo, mae, me ahogo. Eso les decía, amigas nobles, amigas tetonas, amigas de pelo corto, amigas a las que les debo estar acá.

 
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Sé que siempre estuve equivocado porque hoy estoy solo y las gotas de placer llegaron como después de la romería, sufrida, vacía, equivocada con dioses que no están. La tragedia de la felicidad fallida, ese es el tema. El presente que es el único que nos ha venido goleando, tirando horquetas, fouleando cuando el árbitro no está viendo. Pero todo lo ha hecho por nosotros.

 

Que el amor no funcione en la cabeza es un regalo. Que el presente sea el único lugar distinto a lo que hemos vivido también. Yo a veces me complico mucho y juro que más bien estoy simplificando las cosas. Como decir, de todo de lo que quiero hablar es de una invitación para habitar el presente, que suena como algo que le han tirado a uno mucho durante la vida, pero yo no entendía. Hasta que lo contrasté con esas palabras de ruego psicoanalítico. Lo que uno ocupa no es que lo saquen de uno, sino que con las manos o los ojos, nos ayuden a ubicarnos en el presente. Ver el clóset blanco que tenemos al frente, la ventana que permite que sonidos no elegidos se filtren en nuestra conciencia. La puerta que está cerrada y si estuviera abierta los gatos no la rasguñarían.

 
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Ya no estar acá, que mi personalidad no sea la de facebook, que mi mente no se comporte como si viviéramos ahí, que no crea que me corresponde comentar ni picha de la construcción sociopsicológica que hace alguien. Suave, que no crea que me corresponde comentar ni picha de la construcción sociopática que estamos haciendo como colectivo. En el presente no hay locos, nos vemos por ahí.

 

Cuando pararon de coger ya era de día. Yo sudé dormir, mis oídos me remitían a un presente en el que me desprendí de personas que me querían, personas que me querían coger en buen ride, en buenísimo ride. Todo para qué? Si respondo ahora, tipo cadena nacional, diría que para habitar un presente lleno de gente que dejó de estar en cualquier otro tiempo. Al suave y en serio.

 
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Con eso último es que el amor solo puede estar en el presente. Como cuando Amy me reveló el nombre que le hubiera gustado tener si no se hubiera llamado así. Un nombre secreto, que ahora probablemente solo sea un secreto conmigo mismo. O Wish, que me hizo entender todo esto. El sueño en que vivimos.

 

 

Donde las sirenas pastan
por Juanjo Muñoz Knudsen

 

Ok, disclaimer, en el 2017 fui a Envision por primera vez y no me bañé por 3 días seguidos, también tuve visiones sobre el principio de la humanidad, el despertar de nuestra conciencia, la verdadera justificación de la triada temporal, el camino que me separa de la gente, el amor que sentí por tantos por mucho tiempo y que ahora no tengo, se ha ido. A mis casi 27, cuento con un acumulado de 5 años y 90 días como vegetariano (los 90 días son de este año en que volví a serlo), también tengo dos títulos de la UCR, uno o dos corazones rotos que el primer día de este año volvió a llevar a cero.  Y de lo que no tengo, podría decir, ahora quiero contar cómo pasó todo eso. Hablaré sobre la primera noche y la última y lo que se coló en el medio y que, ahora de vuelta en Babylon, agradezco por todavía tener conmigo.

 

La primera noche de la humanidad

 

Hace incontables años, en el primer día de la historia, ocurrió la primera noche. Los elementos eran los mismos de ahora, agua que cae de arriba o que viene de abajo, fuego que encontramos afuera, fuego que encontramos adentro, aire que no se acaba, tierra que parece ser lo que somos.

 

Si nos viéramos entonces, en aquel día donde la historia empezó, los árboles parecerían tocarnos constantemente, invitados fijos en cada habitación, cada cielo. Como si fuéramos nosotros más bien los bienvenidos.

 

El agua mantenía su forma, tenía ya un baile inventado para esa primer noche, la más importante. Hay otras cosas que no sé o que no sé cómo responder. ¿Cómo hacía el sol para nunca quemar entonces? ¿De qué manera las nubes antes representaban solidez? ¿De qué forma se organizaron todas las primeras tribus humanas para conocerse e intercambiar lo que habían aprendido de su naturaleza para forjar lo que hoy entendemos como humanidad?

 

La humanidad se puede definir como el conjunto de seres humanos que habita el planeta. Pero la humanidad necesita reconocerse entre sí para crearse. Es un tanto paradójico, solo es prueba de que existimos el ver a alguien igual a nosotros que sea diferente. Osea, no sé, no es tan importante esto, solo quiero decir que la primera noche de la humanidad sucedió esa vez que las primeras tribus del planeta se acercaron entre sí y establecieron los lazos que nos permitirían domar el resto del planeta y luego más.

 

Entonces viajando en ácido, rajado viajando, viendo estrellas pasarme a la par y no sé quién va más rápido, si ellas o yo, dejo toda esa oscuridad para meterme en una mayor, la primera del humano.

 

Pasado – presente – futuro

 

Esta triada conceptual es lo que me permitió viajar al inicio. La nostalgia nos tiene anclados a esto, a un lugar donde perdimos o dejamos botado algo. Por eso nuestra obsesión con el pasado, así que utilizando la potencia de nuestra cabeza podemos intentar ir a ese lugar donde quizás dejamos perdido eso que buscamos. Así que viajemos al inicio, al primer inicio de la humanidad, donde quizá dejamos perdido algo que luego codificamos como “pasado” y ahora es nuestra responsaposibilidad de recuperarlo.

 

Yo creo (o aprendí en Envision) que la conciencia se despertó al tener una serie de animales relativamente evolucionados (nosotros) y mantenerlos a un nivel de sincronización mental con la naturaleza y entre sí que hemos perdido progresivamente (y así el conocimiento de que una vez lo hubo). Ese nivel de comunión permitió dar el paso de reconocimiento de una colectividad que se comunica las ideas que desarrolla y lo que aprende.

 

Si el ácido hablara estaría de acuerdo. Acá Wikipedia (que es parecido porque lo sabe casi todo [nada más cambien la palabra “poseen” por “desarrollaron”]):

 

“Los seres humanos poseen capacidades mentales que les permiten inventar, aprender y utilizar estructuras lingüísticas complejas, lógicas, matemáticas, escritura, música, ciencia, y tecnología. Los humanos son animales sociales, capaces de concebir, transmitir y aprender conceptos totalmente abstractos.”

 

Entonces si esa trama de que tenemos perdido algo en el pasado y por eso estamos tan obsesionados con él es porque queremos recuperar esa conexión solidaria entre nosotros y esa sensación de bienestar solo obtenible desde un balance con nuestro medio que fue lo que nos ha permitido llegar tan lejos como lo hemos hecho, crear la belleza que hemos creado, así que, si es así, di yo me apunto.

 

En Envision uno se da cuenta que todo mundo es bueno, que ahí hay unas ganas de sentirse cómodos con quienes somos y en hacer sentir cómodos a los demás que prueba eso. Y no es solo que todos esos desconocidos salgan de su camino para hacerlo sentir a uno apreciado, sino que uno siente en su propia piel cómo los impulsos más negativos, tóxicos que cargamos, se apagan mágicamente y nosotros mismos vemos con un gran agradecimiento a cada uno por haber llevado ese camino que lo trajo hasta ese sitio frente a nuestros ojos, para enseñarnos lo que hemos ido aprendiendo y ver una vez más esa grandiosa paz que los humanos estamos para generarnos en la medida que podamos y no, lo, opuesto, por favor no.

 

Mis ideas sobre el tiempo se desarrollan un toque más y abarcan qué se sentía aquel presente sin pasado, sin cargas de traumas que tememos revivir o ese terreno que no recordamos y esa idea de hogar al que volver que ya no perseguimos. También pienso en el futuro y qué habrán pensado de él entonces, si veían las estrellas y comprendían que ahí es donde el último viaje nos llevará. Pero creo que no es este el espacio para hablar de todo todo todo. Hay tiempo para otro momento.

 

Yo iba con mi abuelo al río

 

Como un mono mental me esfuerzo en contarles algo más. Al segundo día de Envision me textearon que se había muerto mi abuelo. Ese que siempre representó el pasado. A edades muy pequeñas, él parecía haber estado desde el inicio del tiempo. Frente a un gran árbol en medio de la aldea, con vasijas de arcilla y una escultura tallada en piedra honré su muerte y pensé en aquellos ancianos de la primera noche, esos que en serio estuvieron antes de la historia.

 

Mi abuelo me enseñó lo que era importante para él desde el día uno. El naipe, el guaro, el tiempo libre. Yo les enseño lo más importante que aprendí de él: un fuego apagado todavía es algo.

 

Donde las sirenas pastan

 

Pero no todo es bueno, también hay mujeres desnudas que intentan meterlo a uno al agua para comerle los ojos. Sirenas.

 

Por momentos se siente la energía de una fiesta fea, masculinidad tóxica le dicen mis amigas. Herencia de violación bajo el guaro o las drogas. Todo eso ha sido parte de nuestra cultura, intoxicación con el guaro, intoxicación con drogas. Relaciones pobres con elementos rituales y ancestralmente utilizados como exaltadores del espíritu. Recuperar un sentido de lo sagrado entre nosotros y lo que aumenta nuestro espíritu y agita los sentidos es vital para generar una mejor cultura. Una cultura que a veces tomará de lo que ya sabemos desde hace mucho y a veces solo se enfocará en el conocimiento nuevo, científico, ese ángulo recto de nuestra mente.

 

Pero por encima de todo eso está lo bueno, los y las artistas, los y las sabias, las y los voluntarios, las y los organizadoras, las personas que dijeron que iban a salir de su rutina para repetirle a los que necesiten oír esa canción, la primera canción que fue lo que nos unió y nos permitió entendernos durante la primera noche de la humanidad.

 

Personalmente, le agradezco a Amber Ryan, a Maf e Tula, a Wish, a Ancla, a la señora que hacía pintos baratos afuera de Envision, a quienes oyeron y guiaron a mis amigos. A mí, a vos, a los que quieran ir a experimentar lo que sea que haga que alguien diga que empezó un camino hace muchos meses sin saberlo y que culminó en Envision o no necesariamente en Envision, pero sí en la gente que está recorriendo todo el mundo yendo a todos los festivales a repetirle a quienes no la conozcan, cual fue esa gran historia de la noche en que la humanidad nació.

 

Creo que todo esto es lo que recupero por ahora de Envision, si tengo más que decir lo susurraré. Como los secretos que comparto con las oculistas.