Oír a otra gente coger
por Juanjo Muñoz Knudsen

Ilustraciones por Ximena Aguilar 

(Xim Xim)

 
 
 

Son las 3 de la mañana y los gritos de una muchacha me despiertan. Digo muchacha, pero podría tener 45 e igual ser la que está gritando durante la madrugada de un jueves. Bueno, igual las de 45 también son muchachas.

 

Tengo una serie de pensamientos poco naturales de los minutos por los que seguí la actividad. 

 
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Los primeros que recuerdo: me duele que no haya nadie a quien pueda abrazar y que quiera venir tarde en la noche a un lugar desconocido como estos apartas a cogerme. Nadie que se juegue la posibilidad de que en vez de un Uber 4 am, voy a ser buenísimo haciendo desayuno. Tipo pinto, tortilla, aguacate hass, huevito picado. 

 

Cuando empecé a ir a terapia repetía mucho que quería a alguien que me sacara de mí mismo. That's the dream, le decía al mae mientras me quejaba de Sari o de Ta o de cualquier otra nube que sacara tiempo para hacerme sombra.

 
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Si el presidente Solís firmara un decreto para que Juanjo saliera por cadena nacional discutiendo qué implica oír a otra gente coger, diría lo siguiente:

 

Cuando empecé a ir a terapia repetía mucho que quería a alguien que me sacara de mí mismo. That's the dream, pero estaba equivocado y ahora entiendo mejor la forma en que mis palabras no mentían solo no acertaban todavía. El presente, el único lugar en el que están todas las cosas, ahí era a dónde quería que mis novias me sacaran. Sáqueme a pasear al presente, plis, me estoy volviendo loco en este no tiempo pasado-futuro me ahogo, mae, me ahogo. Eso les decía, amigas nobles, amigas tetonas, amigas de pelo corto, amigas a las que les debo estar acá.

 
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Sé que siempre estuve equivocado porque hoy estoy solo y las gotas de placer llegaron como después de la romería, sufrida, vacía, equivocada con dioses que no están. La tragedia de la felicidad fallida, ese es el tema. El presente que es el único que nos ha venido goleando, tirando horquetas, fouleando cuando el árbitro no está viendo. Pero todo lo ha hecho por nosotros.

 

Que el amor no funcione en la cabeza es un regalo. Que el presente sea el único lugar distinto a lo que hemos vivido también. Yo a veces me complico mucho y juro que más bien estoy simplificando las cosas. Como decir, de todo de lo que quiero hablar es de una invitación para habitar el presente, que suena como algo que le han tirado a uno mucho durante la vida, pero yo no entendía. Hasta que lo contrasté con esas palabras de ruego psicoanalítico. Lo que uno ocupa no es que lo saquen de uno, sino que con las manos o los ojos, nos ayuden a ubicarnos en el presente. Ver el clóset blanco que tenemos al frente, la ventana que permite que sonidos no elegidos se filtren en nuestra conciencia. La puerta que está cerrada y si estuviera abierta los gatos no la rasguñarían.

 
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Ya no estar acá, que mi personalidad no sea la de facebook, que mi mente no se comporte como si viviéramos ahí, que no crea que me corresponde comentar ni picha de la construcción sociopsicológica que hace alguien. Suave, que no crea que me corresponde comentar ni picha de la construcción sociopática que estamos haciendo como colectivo. En el presente no hay locos, nos vemos por ahí.

 

Cuando pararon de coger ya era de día. Yo sudé dormir, mis oídos me remitían a un presente en el que me desprendí de personas que me querían, personas que me querían coger en buen ride, en buenísimo ride. Todo para qué? Si respondo ahora, tipo cadena nacional, diría que para habitar un presente lleno de gente que dejó de estar en cualquier otro tiempo. Al suave y en serio.

 
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Con eso último es que el amor solo puede estar en el presente. Como cuando Amy me reveló el nombre que le hubiera gustado tener si no se hubiera llamado así. Un nombre secreto, que ahora probablemente solo sea un secreto conmigo mismo. O Wish, que me hizo entender todo esto. El sueño en que vivimos.

 

 

Donde las sirenas pastan
por Juanjo Muñoz Knudsen

 

Ok, disclaimer, en el 2017 fui a Envision por primera vez y no me bañé por 3 días seguidos, también tuve visiones sobre el principio de la humanidad, el despertar de nuestra conciencia, la verdadera justificación de la triada temporal, el camino que me separa de la gente, el amor que sentí por tantos por mucho tiempo y que ahora no tengo, se ha ido. A mis casi 27, cuento con un acumulado de 5 años y 90 días como vegetariano (los 90 días son de este año en que volví a serlo), también tengo dos títulos de la UCR, uno o dos corazones rotos que el primer día de este año volvió a llevar a cero.  Y de lo que no tengo, podría decir, ahora quiero contar cómo pasó todo eso. Hablaré sobre la primera noche y la última y lo que se coló en el medio y que, ahora de vuelta en Babylon, agradezco por todavía tener conmigo.

 

La primera noche de la humanidad

 

Hace incontables años, en el primer día de la historia, ocurrió la primera noche. Los elementos eran los mismos de ahora, agua que cae de arriba o que viene de abajo, fuego que encontramos afuera, fuego que encontramos adentro, aire que no se acaba, tierra que parece ser lo que somos.

 

Si nos viéramos entonces, en aquel día donde la historia empezó, los árboles parecerían tocarnos constantemente, invitados fijos en cada habitación, cada cielo. Como si fuéramos nosotros más bien los bienvenidos.

 

El agua mantenía su forma, tenía ya un baile inventado para esa primer noche, la más importante. Hay otras cosas que no sé o que no sé cómo responder. ¿Cómo hacía el sol para nunca quemar entonces? ¿De qué manera las nubes antes representaban solidez? ¿De qué forma se organizaron todas las primeras tribus humanas para conocerse e intercambiar lo que habían aprendido de su naturaleza para forjar lo que hoy entendemos como humanidad?

 

La humanidad se puede definir como el conjunto de seres humanos que habita el planeta. Pero la humanidad necesita reconocerse entre sí para crearse. Es un tanto paradójico, solo es prueba de que existimos el ver a alguien igual a nosotros que sea diferente. Osea, no sé, no es tan importante esto, solo quiero decir que la primera noche de la humanidad sucedió esa vez que las primeras tribus del planeta se acercaron entre sí y establecieron los lazos que nos permitirían domar el resto del planeta y luego más.

 

Entonces viajando en ácido, rajado viajando, viendo estrellas pasarme a la par y no sé quién va más rápido, si ellas o yo, dejo toda esa oscuridad para meterme en una mayor, la primera del humano.

 

Pasado – presente – futuro

 

Esta triada conceptual es lo que me permitió viajar al inicio. La nostalgia nos tiene anclados a esto, a un lugar donde perdimos o dejamos botado algo. Por eso nuestra obsesión con el pasado, así que utilizando la potencia de nuestra cabeza podemos intentar ir a ese lugar donde quizás dejamos perdido eso que buscamos. Así que viajemos al inicio, al primer inicio de la humanidad, donde quizá dejamos perdido algo que luego codificamos como “pasado” y ahora es nuestra responsaposibilidad de recuperarlo.

 

Yo creo (o aprendí en Envision) que la conciencia se despertó al tener una serie de animales relativamente evolucionados (nosotros) y mantenerlos a un nivel de sincronización mental con la naturaleza y entre sí que hemos perdido progresivamente (y así el conocimiento de que una vez lo hubo). Ese nivel de comunión permitió dar el paso de reconocimiento de una colectividad que se comunica las ideas que desarrolla y lo que aprende.

 

Si el ácido hablara estaría de acuerdo. Acá Wikipedia (que es parecido porque lo sabe casi todo [nada más cambien la palabra “poseen” por “desarrollaron”]):

 

“Los seres humanos poseen capacidades mentales que les permiten inventar, aprender y utilizar estructuras lingüísticas complejas, lógicas, matemáticas, escritura, música, ciencia, y tecnología. Los humanos son animales sociales, capaces de concebir, transmitir y aprender conceptos totalmente abstractos.”

 

Entonces si esa trama de que tenemos perdido algo en el pasado y por eso estamos tan obsesionados con él es porque queremos recuperar esa conexión solidaria entre nosotros y esa sensación de bienestar solo obtenible desde un balance con nuestro medio que fue lo que nos ha permitido llegar tan lejos como lo hemos hecho, crear la belleza que hemos creado, así que, si es así, di yo me apunto.

 

En Envision uno se da cuenta que todo mundo es bueno, que ahí hay unas ganas de sentirse cómodos con quienes somos y en hacer sentir cómodos a los demás que prueba eso. Y no es solo que todos esos desconocidos salgan de su camino para hacerlo sentir a uno apreciado, sino que uno siente en su propia piel cómo los impulsos más negativos, tóxicos que cargamos, se apagan mágicamente y nosotros mismos vemos con un gran agradecimiento a cada uno por haber llevado ese camino que lo trajo hasta ese sitio frente a nuestros ojos, para enseñarnos lo que hemos ido aprendiendo y ver una vez más esa grandiosa paz que los humanos estamos para generarnos en la medida que podamos y no, lo, opuesto, por favor no.

 

Mis ideas sobre el tiempo se desarrollan un toque más y abarcan qué se sentía aquel presente sin pasado, sin cargas de traumas que tememos revivir o ese terreno que no recordamos y esa idea de hogar al que volver que ya no perseguimos. También pienso en el futuro y qué habrán pensado de él entonces, si veían las estrellas y comprendían que ahí es donde el último viaje nos llevará. Pero creo que no es este el espacio para hablar de todo todo todo. Hay tiempo para otro momento.

 

Yo iba con mi abuelo al río

 

Como un mono mental me esfuerzo en contarles algo más. Al segundo día de Envision me textearon que se había muerto mi abuelo. Ese que siempre representó el pasado. A edades muy pequeñas, él parecía haber estado desde el inicio del tiempo. Frente a un gran árbol en medio de la aldea, con vasijas de arcilla y una escultura tallada en piedra honré su muerte y pensé en aquellos ancianos de la primera noche, esos que en serio estuvieron antes de la historia.

 

Mi abuelo me enseñó lo que era importante para él desde el día uno. El naipe, el guaro, el tiempo libre. Yo les enseño lo más importante que aprendí de él: un fuego apagado todavía es algo.

 

Donde las sirenas pastan

 

Pero no todo es bueno, también hay mujeres desnudas que intentan meterlo a uno al agua para comerle los ojos. Sirenas.

 

Por momentos se siente la energía de una fiesta fea, masculinidad tóxica le dicen mis amigas. Herencia de violación bajo el guaro o las drogas. Todo eso ha sido parte de nuestra cultura, intoxicación con el guaro, intoxicación con drogas. Relaciones pobres con elementos rituales y ancestralmente utilizados como exaltadores del espíritu. Recuperar un sentido de lo sagrado entre nosotros y lo que aumenta nuestro espíritu y agita los sentidos es vital para generar una mejor cultura. Una cultura que a veces tomará de lo que ya sabemos desde hace mucho y a veces solo se enfocará en el conocimiento nuevo, científico, ese ángulo recto de nuestra mente.

 

Pero por encima de todo eso está lo bueno, los y las artistas, los y las sabias, las y los voluntarios, las y los organizadoras, las personas que dijeron que iban a salir de su rutina para repetirle a los que necesiten oír esa canción, la primera canción que fue lo que nos unió y nos permitió entendernos durante la primera noche de la humanidad.

 

Personalmente, le agradezco a Amber Ryan, a Maf e Tula, a Wish, a Ancla, a la señora que hacía pintos baratos afuera de Envision, a quienes oyeron y guiaron a mis amigos. A mí, a vos, a los que quieran ir a experimentar lo que sea que haga que alguien diga que empezó un camino hace muchos meses sin saberlo y que culminó en Envision o no necesariamente en Envision, pero sí en la gente que está recorriendo todo el mundo yendo a todos los festivales a repetirle a quienes no la conozcan, cual fue esa gran historia de la noche en que la humanidad nació.

 

Creo que todo esto es lo que recupero por ahora de Envision, si tengo más que decir lo susurraré. Como los secretos que comparto con las oculistas.